¡También amenazamos con volver!,
de: Jordi y Maria
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usr289023,
08/08/2008
Nos llevaría un texto extenso relataros los detalles con los que fuimos sorprendidos en "La Lobera" ;así pues nos ceñimos a las 5 estrellas que nos ofrece el aplicativo y al título de este comentario. Queremos volver (Aunque nos separan un buen puñado de kilómetros), pero querríamos hacerlo con familia o amigos para que ellos compartieran con nosotros todo lo que la zona, la casa y Pili y Rubén ofrecen cada dia (paz, sonrisas un trato exquisito...)
(Por cierto...cuál es el título de los cd´s q
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Teneis que probarlo,
de: OLEGARIO, MERCEDES, MARIO, VICTOR Y MARINA
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o.colomina,
05/08/2008
Realmente LA LOBERA, era cada día el colofón perfecto a una jornada de visitas a parajes y pueblos de gran belleza. Nos encontramos muy a gusto, en un ambiente muy confortable y familiar. Pili y Rubén con sus "detalles" hacen que eso se consiga. Sin olvidarnos de la cocina que nos preparaban cada día. Mario insiste en que comente que cada noche sueña con las natillas que le hacía Rubén.
Todo lo comentado, unido al excelente estado de la casa, decoración y entorno, la hacen claramente Recomenda
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Inmejorables el entorno y el trato recibido,
de: Carmen y Allan
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usr286267,
30/07/2008
Como dejamos dicho en el libro de visitantes de la posada, La Lobera es a las posadas de Cantabria lo que las iglesias y colegiatas de la zona al románico: verdaderas joyas. Hacía tiempo que no disfrutábamos de un gusto tan exquisito -la decoración de todo el establecimiento, en la que destacan fotografías familiares aquí y allá, la música ambiental durante las comidas, esa factura final tan coqueta...- y un trato tan cariñoso. Pili nos recomendó algunos lugares de interés, que resultaron ser de
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Hemos pasado 3 dias alli y a sido maravilloso.los dueños de la casa rural tienen una atención exquisita y todo esta perfecto
Sensacional,
de: Joan, Gerard i Noemí
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usr227088,
31/07/2007
La casa es fantástica y estratégicamente situada, pero mejores son Pili y Rubén. El trato recibido fue exquisito y nuestro hijo de 3 años todavía recuerda los lacitos de colores y las natillas que le preparó Ruben y lo bien que se le pasó jugando con Eloy.
Hemos visitado muchas casas rurales,pero pocas de tanto nivel.