Navidades 2005,
de: Inma, Nando y Lucas
,
11/01/2006
El campillo es uno de esos lugares mágicos cada vez más difíciles de encontrar. El silencio matinal, el canto de los pájaros al amanecer y cuando el sol se despide, el rumor de vida en torno a la casita (Annika, Martin, sus hijos, las gallinas, la burra Paloma, el burro ¿?) hacen que la estancia en este enclave del Parque Natural del Cabo de Gata sea de lo más gratificante. Vivamente recomendado.