hola soi Salva,estuve hace un mes alli y es el mejor comlejo al que he ido hemos disfrutado como si estuviesemos en casa y la verdad esque les felicito por la limpieza,comida,trato TODO
muchas gracias de todo corazon
un saludo y nos veremos pronto sin duda
hola,queria dejar mi opinion porque la verdad lo merece, estubimos un fin de semana hace cosa de 1 mes y medio
fuimos un grupo de amigos y la verdad es que se portaron muy bien, nos recibio una chica y nos llevo a ls casas, eran fabulosas, mas tarde fuimos a comer al restaurante y comimos estupendamente el trato era mas bien familiar
y disfrutamos muy bien del complejo y de su gente.
la verdad es que volvere
Fuimos allí para el primer fin de semana de diciembre, no sólo las instalaciones estaban perfectas sino que además el trato y es servicio fue inmejorable. Llegamos a las 22:00 y en cuanto dimos el nombre nos llevaron a la casa rural, el sitio estaba impecable y contaba con todas las facilidades que te dicen, al día siguiente desayunamos y fuimos al balneario, estuvimos allí toda la mañana y para comer decidimos ir al restaurante, ya que nos habían aconsejado hacerlo por la comida, en el restaurante comimos muy bien y el servicio fue impecable, por la tarde hicimos una ruta con los caballos, nos llevaron por una ruta preciosa y cuando volvimos fuimos a la cafetería donde estuvimos al lado de la chimenea en un ambiente ideal.
Al día siguiente , tranquilamente a las 19:30 nos marchamos, les dijimos que si podíamos quedarnos después de comer y nos dijeron que el tiempo que hiciera falta,como ven el trato hacia sus clientes es inmejorable, desde luego tienen todas mis felicitaciones.
Bochornoso: los cuatro amigos que fuimos para allá a pasar un fin de semana de relax nos fuimos enfurecidos e indignados por el trato recibido por parte de los responsables de la empresa. Es necesario reproducir todo lo que ocurrio aquél fin de semana:
Habíamos hecho una reserva para un fin de semana, avisando con antelación de que llegaríamos a la 1 de la madrugada, debido a que uno de nosotros salía de trabajar a las 8 de la tarde en Madrid.
Tras 4 horas de coche, y sin cenar bocado alguno porque contábamos con llegar a la casa y prepararnos nuestra cena, nos vimos incapaces de llegar a la zona residencial porque ésta no estaba señalado en ninguna parte. A seis kms de bogarra, decía la página web. Realmente llegar hasta ahí fue una odisea.
Para avisar de nuestro retraso y solicitar información sobre cómo llegar a la casa rural, llamamos al número indicado en la página web de la empresa Vegasierra. Me cogió el teléfono una señorita que, por el ruido que pude oir, se encontraba de verbena. Esta persona nos indicó, efectivamente, cómo llegar hasta el residencial.
Al llegar al residencial, a eso de la 1.30 de la mañana, buscamos una recepción o una oficina de atención, pero todo estaba apagado. Veíamos coches aparcados, el hotel (que carece de recepción), ocupado. Sorprendidos, decidimos llamar de nuevo a aquél teléfono para decirles que allí no había nadie.
La persona que nos atendía nos colgó el teléfono, y nos llamó desde su móvil para decirnos que debían de estar esperándonos en una cafetería que estaba visiblemente cerrada. Volvimos a llamar, y se nos dijo que teníamos que ir a una casa donde ponía "recepción" (en muy pequeño). Cuando dimos con ella, todas las persianas estaban echadas. Llamamos a la puerta, y nadie nos atendía.
Ante nuestra sorpresa, volvimos a llamar al móvil que nos atendió. Ahora estaba apagado o fuera de cobertura. Del mismo modo, ya nadie respondía al número oficial de atención al cliente de "Vegasierra".Misteriosamente, ahora nuestra llamada sonaba dentro de la cerrada recepción.
Abandonados. Cansados. Insultados. Así nos sentimos aquella madrugada del viernes. Después de andar 1 hora buscando en vano a una persona de la recepción, decidimos intentar buscar un hotel donde pasar la noche. Pero a las 2 y media de la mañana, no había hotel en la cercanía que quisiera recibirnos.
Solución: ¡pasar la noche en el coche! Por increible que pueda parecer, estos señores nos dejaron tirados en la puerta de sus instalaciones, cansados y hambrientos.
A la mañana siguiente, a eso de las 9, tras cuatro horas pasadas en el coche con frío y sin dormir, nos topamos con la persona encargada de la limpieza de las instalaciones. Pese a descargar sobre él nuestra indignación, éste nos trató amablemente y nos invitó a desayunar, a la espera de que llegaran los responsables de la instalación.
Cuando llegó el primero de ellos, el camarero, su actitud hacia nosotros fue de lo más desconsiderada: desde el primer momento se mostró altanero y agresivo. Ante nuestras quejas, él respondía cosas como lo que sigue: "la una de la mañana no son horas de llegar, por lo que procedimos a anular la reserva", o "a mí no me pagan para llamar a los clientes para ver lo que ocurre si se retrasan", y que "nos daba las llaves de la casa para que descansásemos o que hiciéramos lo que nos diera la gana", tirando las llaves literalmente encima de una mesa.
El director de la instalación, lejos de compensar nuestro descontento y los perjuicios sufridos (más gasolina gastada, gastos de móvil, no haber podido dormir ni comer) dudó de nuestra palabra y nos premió con su indiferencia: buenas y vacías palabras de arrepentimiento.
Conclusión: en ningún momento se preocupó de nosotros y no nos compensó de modo alguno (no dudó en cobrarnos 200€ por un día disfrutado)Además,cuando fuimos a hacer la reclamación formal, se puso muy agresivo, nos descalificó y quiso cobrarnos los 380 euros de todo el fin de semana...
El trato recibido fue pésimo, excepto por un señor (que era el encargado de cuidar los animales)que fue muy amable con nosotros y nos atendió de forma totalmente correcta; además, uno de los motivos por los cuales fuimos al residencial fue por la oferta de actividades que tenían disponibles: montar a caballo, en burro, quads, senderismo, paintball, etc.Pues bien, en ningún sitio se informó (podían haberlo puesto en la página web o habernoslo dicho al llamar por teléfono) de que ese fin de semana no había prácticamente ninguna actividad, por lo menos el caballo que era lo que queríamos nosotros no pudo ser porque parece ser que sólo tienen una persona encargada y estaba de boda. Pero además, simplemente nos dijeron: "uy, pues no va a poder ser porque la persona que lo lleva está de boda, así que nada". No nos ofrecieron nada más ni propusieron ninguna alternativa.
Cuando fuimos a pagar, despúes de tener algún problema con el gerente/director y no saber comportarse en absoluto, en mi opinión (incluso se puede decir que casi nos faltó al respeto)y pedir el libro de reclamaciones, no quería darnoslo "para intentar arreglarlo sin que el nombre del residencial quedara manchado", así que obrando de buena fe le dijimos que no poníamos la reclamación pero que nos diera una explicación al problema que habíamos tenido allí y por el cual poníamos la reclamación. Nos JURÓ y perjuró que en cuanto supiera algo nos llamaría por teléfono (concretamente a mi número que fue el que le dejé) y que la factura NO nos la daba, que nos la mandaba por correo (eso no lo he visto en la vida en ningún sitio, la verdad, es más, la factura tienen que dártela, al igual que el libro de reclamaciones).
Bien, pues a día de hoy (prácticamente un mes después) aún sigo esperando la explicación telefónica y la factura por correo, que en mi opinión nunca va a llegar.
La falta de palabra (además de todos los detalles que acabo de describir) me parece algo totalmente intolerable y desde luego no creo que se hayan portado nada bien con nosotros.
PARA REPETIR,
por: JOSEFINA
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tuturismo,
24/08/2007
Fuimos un fin de semana mi familia y yo a una de las casas y la verdad que disfrutamos de lo lindo, nos atendieron muy bien, no solo disfrutamos de las gentes sino también de la tranquilidad y del paisaje que allí reina.