Noche perfecta
y llegó la noche vieja 2007.Mi esposa y yo como reincidentes, y mi hijo manuel y mi nuera herminia como primerizos, aterrizamos, desde segorbe (castellón), en esta casa que supuso, para nosotros, todo un descubrimiento este verano,... [
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Noche perfecta
y llegó la noche vieja 2007.Mi esposa y yo como reincidentes, y mi hijo manuel y mi nuera herminia como primerizos, aterrizamos, desde segorbe (castellón), en esta casa que supuso, para nosotros, todo un descubrimiento este verano, tanto por su entorno como por las cualidades humanas y profesionales de dos personas: jesús y mª luisa, sus dueños.
Fuera, una noche estrellada donde la escarcha tapizaba de blanco armiño el verde de los prados vascos, roto tan solo el silencio, por las esquilas de las vacas. Dentro, una fluida tertulia junto al hallar, en agradable compañía con otros bien hallados visitantes venidos de cataluña y de valencia.
En el comedor, jesús , haciendo alarde una vez más de su perfeccionismo como buen chef, se empeñaba en que todos los elementos culinarios de la mesa, respetaran una cierta ortodoxia geométrica. ¡vaya mesa que prepararon ¡
sonaron las diez y pasamos al refectorio, y como si de un prestidigitador se tratara, este hombre se fue sacando de la chistera auténticas delicias gastronómicas que brillaron por si mismas en la última noche del año.
Servían la mesa mª luisa, su hermana, y sus respectivos hijos: sergi y xoel que se deshicieron en atenciones hacia los comensales.
Tomamos las uvas, y con el cuerpo arregladito de rioja y pacharán de su propia cosecha, anduvimos meneando el esqueleto hasta algo más de las tres, en un ambiente familiar y distendido.
Jesús , mº luisa y sergi, ¡ un abrazo y hasta pronto¡ [
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