Una semana de lo más agradable.
Vimos la página web por Internet y la verdad que nos atrajo, primero por lo bien que está hecha, lo interesante y segundo por el lugar lo bien montado que aparece. Hicimos nuestra reserva y el día de la entrada, nada... [
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Una semana de lo más agradable.
Vimos la página web por Internet y la verdad que nos atrajo, primero por lo bien que está hecha, lo interesante y segundo por el lugar lo bien montado que aparece. Hicimos nuestra reserva y el día de la entrada, nada más llegar, vimos cómo las fotos, que ya eran bonitas y atractivas de por sí, se quedan pequeñas porque en vivo es mucho mejor La Casa Azul. Nuestro apartamento fresquito, acogedor, limpio y muy cómodo. Incluso para nuestra hija de 12 años fue muy bueno que Eduardo nos pusiera en la salita paqueña un sofá-cama donde también la niña durmió a pierna suelta. Muy confortable. Nos gustó mucho la decoración y lo funcional de todo, pero sin perder el toque de originalidad que tiene todo, desde las lámparas, el estucado rústico de la pared, la cocinita, tan adecuada a las necesidades de unas vacaciones, el porche rústico y superamplio; bueno, en él desayunábamos a la fresquita y las cenas en la noche no las olvidaremos. Nosotros buscábamos retiro, tranquilidad y contacto con la naturaleza y eso lo hemos encontrado en cantidad. Hemos jugado en el jardín- ¡qué bonito y cuidado lo tienen!- con el perrito de la casa, Timi, que es sociable y simpático, chapoteando con el chorro de la manguera. En la ola de calor, la verdad es que lo pasamos perfecto porque cuando apretaba pues poníamos nuestro aire y más que bien que se estaba. Nos dio mucha tranquilidad poder entrar el coche y quedar en el recinto cerrado, la parcela es muy grande y caben lo menos 7 u 8 autos.
Los dueños, Camila y Eduardo son agradables al máximo y cuidan de que todo funcione perfecto. Si hay algún detalle él lo arregla o enseguida compra lo que haga falta. Camila es una gran repostera, nos obsequió para desayunar, como regalo de la casa, con unos "panqueques rellenos de manjar" que son para chuparse los dedos. Después lo tienen todo preparado para que los alojados se orienten, con información abundante sobre el entorno, las especialidades gastronómicas y los sitios mejores para visitar, comer, etc.
Hablaremos a todos nuestros amigos y compañeros de trabajo para que vayan a ese sitio en el que nosotros mismos estuvimos de maravilla y al que queremos volver el año próximo. Ah, quiero decir que en la venta de al lado, la "Venta de Blas" se come muy bien y que el dueño te atiende con mucho agrado. Hay en los alrededores otras muchas ventas que, aparte del buen precio -¡una tapa exquisita y abundante, un euro!- son lugares para disfrutar por su ambiente natural y acogedor.
Algunas noches hicimos asado en la barbacoa que está situada cerca de los apartamentos, pero lo suficientemente retirada. Invitamos a nuestros vecinos y a los dueños y pasamos unos ratos inolvidables. Ellos pusieron la bebida y Camila los chocos con tomates y patatas; exquisito es poco decir.
En fin, no tenemos palabras para describir lo bien que lo pasamos y cómo todas las instalaciones funcionaron bien-bien. La misma piscina, todas las mañanas la limpian, cada día nos bañamos en ella y nos tostamos al sol en la privacidad que te da lo bien diseñado del solarium.
Un saludo con afecto y nuestros mejores recuerdos a Camila y Eduardo. Volveremos. [
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