Estancia estupenda,
de: Dulce y Cristina
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usr269626,
02/05/2008
Sin duda un sitio que debería visitar todo el mundo. El lugar es estupendo y el trato de Edu y Graci todavía más. Los días allí han sido un absoluto relax, desde luego se desconecta de veras, hasta llegar a no saber cuánto tiempo llevas allí. La casa es perfecta, totamente armoniosa con el entorno, muy bien restaurada y con muy buen gusto en la decoración. Las vistas son estupendas y las noches estrelladas mucho más. Decir también, que la cocina es de lo mejor.
Saludos.
De lujo y más que recomendable,
de: Lucía y Marcos
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usr268460,
02/05/2008
Valdín: 9,2 km.
Esta es la única referencia al pueblo, que te puedes encontrar si vienes por la carretera de Viana do Bolo.
El pueblecito? Típico gallego. Pequeño,con callejuelas estrechísimas y lleno de encanto.
La casa rural? de lujo:antigua residencia del párroco... con todas las comodidades que te puedas imaginar, además de unas vistas impresionantes y la grata compañía de Graci, Edu y Trancos, los Anfitriones.
Sólo se escucha el río y a lgún perro que ladra a lo lejos.
Los desayuno
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Descubrimiento,
de: Marisa
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usr145402,
08/04/2008
Como amante de la Naturaleza y usuaria de casitas de turismo rural, aquí he encontrado una agradable sorpresa, ya no sólo por la comodidad, la exquisita y novedosa cocina, la originalidad en sus instalaciones... sino por el amor contagioso que sus dueños tienen a su tierra. Como dice Graci (nuestra anfitriona)... Por Peña Trevinca, todo merece la pena. Y es cierto, el paraje es cuanto menos sorprendente, sin palabras...
Un sitio para no perderselo,
de: Pepe
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jmrs,
23/02/2008
En esta casa encontrarás amabilidad, una cocina exquisita y casera (con acento francés), la cuidada rehabilitación de una vivienda, un consumo sostenible de la energía, un lugar donde mirar las estrellas (con telescopio), un entorno con una naturaleza diversa e impactante, unos buenos consejos (para caminar), y una gran HOSPITALIDAD.
Nos ha encantado la casa, el entorno y sus dueños, también nos dieron muchas facilidades (como menús infantiles y 2da supletoria) ya que viajábamos con dos niños. Las comidas riquísimas y siempre nos recomendaban un buen vino. Uno de los días nevó y el pueblo quedó todavía con más encanto. Merece la pena!